Las Esencias



Las Esencias

Las esencias se encuentran en todo el reino vegetal, aunque algunas familias como las Labiadas, Umbelíferas, Coníferas, Rutáceas y Mirtáceas, proporcionan la mayoría de los aceites esenciales utilizados en aromaterapia.

Las sustancias odoríferas que se encuentran en las plantas se las podría considerar semejantes a las feromonas de los seres humanos.
Son el producto de estructuras químicamente muy complejas y procesos bioquímicos que se producen en el interior de sus glándulas secretoras.
Su elaboración depende completamente del clima (lluvia, sol, latitud, suelo, etc.) .

En esta fase no son todavía aceites esenciales, sino que se denominan esencias.
Devienen aceites esenciales sólo tras haber sido extraídos por destilación.

De manera empírica se cree que cada tipo de planta tiene una personalidad propia y unas características originales: el “alma” de la planta respectiva (por ejemplo: plantas que relajan, plantas que excitan, que desintoxican, etc.)

En las plantas su función es la siguiente:

  • Protección contra los parásitos y animales dañinos.
  • Activación del metabolismo y efecto sobre las hormonas.
  • Creación de un sistema de comunicación que inhibe o promueve el crecimiento de las plantas. Son también los responsables de regular la madurez o el envejecimiento de frutos y hojas.
  • Ayudan a protegerse de la deshidratación o de las quemaduras solares, en las zonas cálidas.

Las células encargadas de fabricar o almacenar la esencia se han especializado para este cometido y forman parte del tejido de secreción de la planta.
En algunos casos las esencias quedan almacenadas dentro de las células que lo producen, en otros son vertidos a cavidades, canales, o incluso al exterior de la planta por medio de células secretoras y pelos epidérmicos.

Las plantas pueden almacenar las esencias en cualquier parte de ella, pero algunas especies suelen acumular más en algún órgano en particular.
Por ejemplo: hoja, corteza, raíz y rizoma, semilla, madera, sumidades floridas, y en la corteza del fruto.

En algunos casos las esencias no están presentes en un solo órgano: por ejemplo en la angélica (Angelica archangelica) la esencia se encuentra en raíz, tallo, hojas, flores y frutos; en el naranjo (Citrus aurantium) se encuentra en la hoja (petit-grain), en la corteza del fruto, y en las flores (azahar o nerolí), etc. Aunque las esencias de cada una de las partes son diferentes, todas tienen un denominador común.