Fisiología de la piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo.

Es una de las dos rutas externas por las que los aceites esenciales penetran en el torrente sanguíneo del cuerpo, siendo la otra a través de los pulmones.

La piel es un gran órgano de eliminación de los productos de desecho de muchos procesos corporales, a través de los poros conducidos por el sudor.

Si los otros órganos de eliminación de nuestro cuerpo, como el riñón y el colon, no funcionan debidamente, pueden aparecer enfermedades de la piel, porque el cuerpo, a través de la piel, está intentando eliminar más toxinas de las que ésta puede hacerlo de una forma efectiva.

La piel es un órgano semipermeable. Permite que ciertas sustancias salgan del cuerpo mientras que retiene otras, del mismo modo puede absorber algunas sustancias hacia el interior del cuerpo, impidiendo otras que podrían dañar al organismo.

El factor que determina si una sustancia en particular es capaz o no de pasar a través de la piel, es el tamaño de las partículas de que está compuesta. Los AE tienen una estructura molecular relativamente pequeña y simple, lo que les permite pasar fácilmente a través de la piel.

Un segundo factor que permite que los AE sean absorbidos por la piel es que se disuelven fácilmente en sustancias grasas. En la dermis, capa situada por debajo de la epidermis, se encuentran las glándulas sebáceas productoras de una cera grasa denominada sebo. En el sebo es donde pueden disolverse los AE, haciendo que su absorción por la piel sea más fácil.

Inmediatamente por debajo de la piel, las partículas de AE pasan al fluido que baña cada célula del cuerpo y desde éste pueden pasar a través de las paredes de los conductos linfáticos y de los capilares sanguíneos. De este modo, las partículas aromáticas pasan a la circulación general y viajan alrededor del cuerpo.

Esto nos proporciona un método efectivo y seguro de introducir en el cuerpo los AE cuando se necesitan.